El primer artículo, La autorregulación en el ámbito escolar, plantea un recorrido teórico del concepto de
autorregulación, ya que constituye una vía de profundo interés en el
acercamiento a aquellos procesos que traducen importantes competencias para el
desempeño de la persona. Para construir los conocimientos propios y aprender a
aprender, el aprendiz debe ser activo, emprendedor y verdadero protagonista del
aprendizaje. La autorregulación constituye un proceso fruto del desarrollo
histórico social y requiere de condiciones e influencias favorables a su
formación, que sea enseñado y estimulado desde periodos tempranos.
Uno de los autores que propone una conceptualización de la
autorregulación es A. Labarrere, quien lo entiende como una propiedad de la
personalidad y de la conducta relacionada con prácticamente todos los procesos
que intervienen en el funcionamiento de la personalidad.
La autorregulación tiene una importante dimensión motivacional,
pues los estados emocionales del estudiante, así como sus intereses personales
en relación con las materias y áreas de estudio constituyen las fuerzas
impulsoras para iniciar una actividad. Así pues, las metas y expectativas tienen
un papel fundamental en la autorregulación.
Pero tras la lectura de este artículo, me surge la duda de
cómo un niño aprende a autorregularse y en base a qué lo hace. En la segunda
parte del tema, he encontrado la respuesta a mi duda. Según nos dice Alonso
Tapia, se aprende a autorregularse a lo largo del ciclo vital, por medio de la
práctica continuada, con esfuerzo, invirtiendo tiempo y rectificando errores; y
es aquí donde el profesor adquiere un papel importante, pues será éste el que
facilite su aprendizaje y sirva de modelo para el alumno. Para conseguir esto,
se debe seguir tres pasos: la autoobservación, autoevaluación y el
autorrefuerzo.
El profesor debe ser el perfecto modelo a seguir, ya que
mediante aprendizaje vicario será como el alumno aprenda a autorregularse. Para
enseñar la autoobservación, el profesor debe dar muestras de que se
plantea cómo da clases, qué es lo que
hace, si su trabajo está bien hecho o no, al igual que puede enseñarlo
directamente a través de una reglas marcadas que aparecen en el artículo. Para la
autoevaluación, el alumno puede guiarse de las correcciones que le da el
profesor, y de esta forma compararse él mismo con otros compañeros para
comprobar si lleva razón o no.
Y en tercer lugar, en el autorrefuerzo el profesor debe enseñar a sus alumnos a autoincentivarse, que se pongan metas a corto plazo fácilmente alcanzables para no desmoronarse en tiempos difíciles y que les impulse a esforzarse aún más en sus trabajos.
Y en tercer lugar, en el autorrefuerzo el profesor debe enseñar a sus alumnos a autoincentivarse, que se pongan metas a corto plazo fácilmente alcanzables para no desmoronarse en tiempos difíciles y que les impulse a esforzarse aún más en sus trabajos.
Muy unido a este concepto, está el aprendizaje cooperativo,
dirigido a conseguir metas conjuntamente, pues si un alumno no sabe
autorregularse, ¿cómo va a trabajar con otros compañeros? ¿Cómo va a conseguir
que el trabajo sea satisfactorio?
Es por todo ello que considero de gran importancia tener un
profesor modelo en nuestra etapa educativa desde temprana edad, pues como ya he
dicho, la autorregulación será la que nos permita trabajar en grupo, una
competencia muy importante en el ámbito laboral de la actualidad y altamente
valorado. Aunque no debemos darles todo el peso de esta responsabilidad a los
profesores, los adultos que estamos al lado de los niños debemos mostrarles también
estas pautas, pues la autorregulación no debe ser un proceso que solo se vea en
el ámbito escolar y laboral, sino también en relación con los iguales y
familiares.
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