DEL
APRENDIZAJE DE LA CULTURA A LA CULTURA DEL APRENDIZAJE
El actual deterioro de del
aprendizaje está muy ligado a la cada vez más exigente demanda de nuevos
conocimientos, saberes y destrezas que plantea la sociedad, con ritmos de
cambio muy acelerados que exige continuamente nuevos aprendizajes.
Como señala Baddeley (1990),
tanto los humanos como otras especies, tenemos dos mecanismos que nos permite
adaptarnos al entorno:
1) Programación
genética: permite desencadenar pautas conductuales muy complejas que permiten
la supervivencia, pero genera respuestas muy rígidas que no permite adaptarse a
las situaciones nuevas.
2) Aprendizaje:
la posibilidad de modificar o moldear las pautas de conducta ante los cambios
que se producen en el ambiente.
Los humanos somos los que
disponemos de una inmadurez más prolongada, de un apoyo cultural más intenso, y
de capacidades de aprendizaje más desarrolladas y flexibles que no pueden
llegar a ser reproducidas por sistemas virtuales. Además, lo que más nos
caracteriza es el lenguaje sumado al humor, la ironía y la mentira. Sin esas capacidades
de aprendizaje no podríamos adquirir la cultura y formar parte de nuestra
sociedad.
UNA
BREVE HISTORIA CULTURAL DEL APRENDIZAJE
En el año 3000 a. C., la función
del aprendizaje era meramente reproductiva, se trataba de que los aprendices
fueran el eco de un producto cultural sumamente relevante y costoso, que
permitiría con el transcurrir del tiempo un avance considerable en la
organización social.
En la Grecia y Roma clásica, los
contextos de formación se basan en culturas de aprendizaje diferentes. Además
de la educación elemental, dedicada a la enseñanza de la lectura y la
escritura, en Atenas se impartían clases de música y gimnasia, y en Roma
existían escuelas de educación superior e incipientes universidades, cuya función
era formar elites pensantes, y cuyos modelos de aprendizaje diferían del simple
repaso y repetición. En la Academia de Platón se recurría un método basado en
los diálogos y dirigido más a la persuasión que a la mera repetición de lo
aprendido. La tarea principal del aprendiz era imitar o replicar el modelo que
le proporcionaba el maestro.
HACIA
UNA NUEVA CULTURA DEL APRENDIZAJE: LA CONSTRUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO
La crisis de la concepción
tradicional del aprendizaje se debe no tanto al empuje de la investigación científica
y de las nuevas teorías psicológicas, como a la conjunción de diversos cambios
sociales, tecnológicos y cuturales, a raíz de lo cual la imagen tradicional del
aprendizaje sufre un deterioro progresivo.
La nueva cultura del aprendizaje
se define por una educación generalizada y una formación permanente y masiva,
por una saturación informativa producida por los nuevos sistemas de producción,
comunicación y conservación de la información, y por un conocimiento
descentralizado y diversificado. Parece que cada vez aprendemos menos porque se
nos exige aprender más cosas y más complejas
La sociedad del aprendizaje
Los cambios que se producen en la
actualidad nos obligan a estar en continuo aprendizaje, adquiriendo nuevos
conocimientos y habilidades para el desempeño. La necesidad de “aprender a
aprender” es básica para poder aplicar las estrategias adquiridas en los nuevos
contextos que no nos permite seguir rutinas de aprendizaje.
La sociedad de la información
Las modernas tecnologías son muy
accesibles y flexibles, por lo que los humanos, que somos auténticos
informívoros y necesitamos la información para sobrevivir, podemos acceder a
ella de una forma más cómoda que nos reduzca la incertidumbre para poder
controlar y predecir los acontecimientos de nuestro entorno.
La sociedad del conocimiento
descentrado
En la sociedad, donde antes había
hechos y datos, ahora hay teorías, sistemas e interpretaciones; donde antes el
narrador no formaba parte de la historia, ahora hay incertidumbre por el
conocimiento, los modelos tradicionales del aprendizaje repetitivo son más
limitados que nunca. Debe darse paso a un cultura de la comprensión, del
análisis crítico, de la reflexión sobre lo que hacemos y creemos, no solo del
consumo, mediado y acelerado por la tecnología.
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